Un enfoque nuevo y mejorado para la detección de gas de amoníaco

 Imagen Principal Download PDF 1

Uno de los químicos industriales más comunes, el amoníaco (NH3) se utiliza ampliamente como gas de refrigeración en instalaciones de almacenamiento en frío, congeladores por aire forzado y en otras áreas en plantas de alimentos y bebidas. Como refrigerante, el amoníaco ofrece muchas ventajas. El gas es abundante y extremadamente eficiente en sistemas de refrigeración, y requiere menos energía por BTU. Además, su perfil de absorción infrarroja (IR) bajo se traduce en un potencial de calentamiento global nulo.

 

Por consiguiente, el amoníaco es el refrigerante ecológico de bajo costo preferido para los procesos industriales alimenticios, los almacenamientos en frío y las aplicaciones farmacéuticas.

 

Sin embargo, debido a que el amoníaco es altamente corrosivo, supone un grave riesgo para la salud. En Estados Unidos, por ejemplo, los límites de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional van desde 25 hasta 50 partes por millón (ppm). Además, las fugas de gas de amoníaco generan un riesgo operativo significativo por su potencial de explosiones, incendio y deterioro de alimentos.

 

El perfil de absorción IR bajo del amoníaco dificulta la lectura precisa y la detección de niveles bajos de gas en ppm de los detectores IR convencionales de bajo costo. Además, los sensores a menudo se enfrentan a importantes desafíos en aplicaciones de almacenamientos en frío y procesamiento de alimentos.

 

Los sensores de amoníaco se clasifican en dos grandes categorías: de estado sólido y electroquímico. Los sensores de estado sólido suelen generar falsas alarmas en condiciones difíciles. Los sensores electroquímicos son la manera más efectiva de controlar los niveles bajos de NH3.

 

Desafortunadamente, los sensores electroquímicos actuales utilizan electrólitos líquidos que pueden evaporarse rápido. Algunos electrólitos estándares son acuosos y, por lo tanto, se evaporan rápidamente en ambientes extremos.

 

Otros utilizan electrolitos de base petróleo y, aunque duran más, pueden sobrecargarse de manera continua en ambientes refrigerados debido a cambios bruscos en la temperatura y la humedad.

 

 

 

 

 

>

 

>